CASA va más allá del lugar que eliges o construyes para vivir, o para esconderte, protegerte, cobijarte, dormir o relajarte. Un buen HOGAR es el lugar donde viven las necesidades humanas más subjetivas, como la paz, el amor, la salud, la alegría. Es el lugar donde las necesidades más profundas y peculiares de cada individuo o grupo de individuos deben desarrollarse a voluntad ya toda velocidad.
Este “lugar”, en el sentido de la palabra descrita anteriormente, se vuelve más un acto, una acción, que su representación física misma. La intimidad real entre el individuo y el espacio va más allá de la relación suelo/techo/pared. Con la aplicación de la Arquitectura estos espacios deben medirse por la luz, la vida y el aire, por la temperatura y ya no por ese estándar de 3,00 m x 4,00 m, puertas de 2,10 m de altura y una fachada “bonita”.


Un techo o una puerta, un piso y una pared también son partes integrales de una CASA, pero lo importante es el vacío que se delimita entre estos componentes. Es en este vacío donde suceden las cosas, se hace presente la acción de CASAR y se brinda el acto de habitar en un espacio físico construido, además de permanecer inerte, es allí que se promueve la acción, la vida. El HOGAR debe ser el lugar para abrir y no para cerrar. Se abre una casa, se abre una mente, se abre una vida y deseos en ese espacio, y así debe ser usado, pensado y construido.

En casa no debe haber censura, sentirse seguro es sentirse bien y este es el lugar, esta es la misión. Por eso, independientemente del color del mármol travertino de un recibidor, CASA también es una invitación. Si es posible que ELLA pueda contemplar las olas del mar tumbado en la cama, o un lago, o una piscina; tener vista a un jardín, árbol o césped; o al menos la luz de la farola, lo importante es esto, es algo más allá de las cuatro paredes, el techo y el suelo, es la conexión y la dinámica del espacio lo que te aportará la calidad adecuada. Son estas apropiaciones y usos los que deben ser estudiados y exaltados, creando una verdadera RELACIÓN entre individuo y espacio.
No es cuestión de recursos ni de ostentación, la realidad es que en una CASA hay que cortar las frustraciones. Una sola ventana puede marcar la diferencia entre una “habitación” y una “celda”. Cuando entramos en este mundo, no solo hablamos de comodidad y bienestar, sino del tema de la salud que pueden ofrecer los espacios, siempre y cuando experimentes, observes y disfrutes cada condición física o psicológica que se puede disponer infinitamente en tu diseño. El HOGAR es también un factor que dictará la identidad del individuo, diciendo mucho de cada uno. Los espacios crean su cotidianidad, estando vinculados a los múltiples usos y experiencias, convirtiéndose en algo personal, individual y prácticamente intransferible. Muchas veces estos espacios no son “recordados”, “pensados”, o debidamente DISEÑADOS en el MATRIMONIO, que digo es el acto de una casa en movimiento, donde todo nace, se crea y realmente vive.

Debemos experimentar y considerar estas sujeciones dentro de estos espacios. Todos deben tener acceso a esto por DERECHO, para vivir en un lugar donde sea posible CASARSE con su HOGAR y ser “felices para siempre”. Después de todo, la mejor forma de cambiar el mundo es empezar en CASA.